Golisquear

Pedimos disculpas a todos los que nos siguen, pero hemos tenido unos días un poco "apretaditos" de actividades.
Como sabréis, el jueves 26 llegaron a Valencia I&M, y yo fui a buscarles con el coche. Primero, intentamos "encajar" a Mulder a los pies de Ignacio, delante del asiento del copiloto, y al darnos cuenta de que las leyes de la física impedían que el pobrecito viajase en aquel mínimo espacio, pues decidimos que lo hiciera detrás tipo taxi, junto a su amito.
El primer día se dedicó a olisquear por doquier todos los rincones. Cualquier cajón o puerta de armario que se abría ante él, le sugería un nuevo mundo de olores ante el cual era imposible resistirse. La camita que yo había comprado para él no le pareció demasiado interesante, aunque era todo lo que un perro puede desear: grande, mullida y monísima. Luego hemos descubierto que es un perro alfombrero.





