El fascinante mundo de la línea de cisterna baja
Hoy mi vida ha cambiado.Vereis, la cuestión es que la cisterna de mi WC llevaba varias semanas de baja por enfermedad, necesitando la intervención de un chapuzas. Eran síntomas de un desarreglo común, nada grave, lo típico que hace que llames a un fontanero que nunca viene porque se trata de una chorrada, y cuando lo hace te sopla 40 euros.
Pero vamos al turrón. Hoy he ido yo misma y he comprado un recambio (con dos ovarios) y allá que me voy. He preparado todas las herramientas, el antical y dos trapos ¡Y ha resultado que lo he conseguido yo mismo con mi mecanismo!¡Y eso que debido a la presión social tenía pocas esperanzas de éxito!
Cuando he probado el saneamiento en cuestión y funcionaba, me ha dado un subidón...Ahora entiendo por qué los manitas se sienten tan seguros de sí mismos, hasta me he sentido un poco macho. Me ha faltado poco para sentarme en mi sofá color crudo con las manos todavía negras, poner los pies encima de la mesa del salón y gritarle a mi marido que me trajera una cerveza...pero tan sólo ha sido un momento.
Automáticamente han venido a mi cabeza los zapatos que me voy a comprar esta tarde con la pasta que me he ahorrado...los llamaré mis zapatos de línea de cisterna baja.





